jueves, 30 de agosto de 2012

Confesiones varias

Me confieso...

Pero antes, permítanme decirles lo siguiente:

No sé si lo que voy a escribir afectará (bueno, de todas maneras, ya me acostumbré a notar la ausencia de comentarios, y eso ya ni me afecta) la que pensarán de ahora en adelante de este blog. Pero me arriesgo: así, como cuando en toda batalla debo sacrificar una macana o una pata o un ojo para luego recuperarlos, también debo sacrificar un poco de mi credibilidad para ver si así tengo a unque sea un poco de su atención:

Me confieso...

Mi nombre en especial es Macanudo. De apellidos, Comemierda de Los Bajos Fondos. No me los dieron ni el nombre ni los apellidos, ni me bautizaron con ellos; podría decirles que con éstos me "autobauticé". Decidí adoptar este nombre y sus acompañantes no sé si como apodo, o como nombre, o como "auto-parodia" de mí mismo. Lo que sé es que desde que me ví solo por primera vez (al salir de mi estanque o cangrejal original, junto con mucho de mis hermanos, adopté este nombre). Y de ahora en adelante, si desean finalmente escribirme, agradeceré se me dirigan con este nombre...

Me confieso...

Tengo cerca de 34 años. Nací un día de la temporada de apareamiento de mi especie (no sé la fecha exacta, pero creo que fue en Noviembre si debo creerle a este site que conseguí). Una época loca, según mi difunto padre. Cuando los cangrejos, gracias a la gran cantidad de ñoña que había en el barrio (Venezuela para 1978 estaba prácticamente "forrada de billetes", gracias a la renta petrolera, según mi padre) eran de una talla casi descomunal.

Me confieso...

No viví dos años en la casa anterior. Por error de cálculo (ya la edad me afecta) llegué fue en 1999, cuando el primer deslave de Vargas. Por eso conocí a tanta gente que mencioné la otra vez. Ahora que me acuerdo, como que sé de Yeminia mucho, mucho más de lo que recordaba saber. Lo mismo de Blanquin y de Gallardo.

Me confieso...

La de la fotografía (en esta misma página, más arribita. Digo "La" porque es hembra, a juzgar por sus dos macanas del mismo tamaño), no soy yo. Ni siquiera sé porqué rayos la puse allí. Debe ser que me confundí de foto. Pero por lo menos, se los digo, casi casi se parece a mi primita. San Juan de Dios la tenga en su gloria (no, no murió, tiene una cueva en hospital San Juan de Dios. Tengo aañññooosss que no la visito. Voy a ver si un día de éstos...)

Me confieso...

Al momento de escribir estas líneas, lo que tengo es un fuerte dolor de cabeza debido al estrés de la calle. No es que mi nuevo hogar sea "demasiado alegre". Pero a veces los vecinos (el perro, el gato, algunas molestas cucarachas, unos "hijos de su gran..." grillos que no me dejan dormir de noche y ahora que adoptaron un loro más parlanchin que algunos aunque bien intencionados presidentes) hacen que te vuelvas LOCO Y QUIERAS DESENFUNDAR TU MACANAS Y TEÑIRLAS DE SESOS, VÍSCERAS Y SANGRE...

Perdonen el exabrupto. Debo controlar mis emociones...

No hay comentarios:

Publicar un comentario