viernes, 7 de septiembre de 2012

Retro...

Septiembre...

Un mes para recordar cosas que tristemente vienen a mi cabeza. Aunque hay una pizca de cosas que más que nada lo que me dan es risa.

Risa para no llorar. Como escuche alguna vez en cierta canción...

Mientras contemplo esta plomiza y muy rara sequía (desde que comenzó el mes, no ha caído ni una pizca de agua; a pesar de los nubarrones), dedico mi estadía en la cueva norte de mis dominios (entiéndase, el patio trasero de la gran casona en donde vivo ahora) a rememorar muchas cosas que a lo largo de mis 34 años (tal y como lo comenté en la pasada edición).

Cosas que no he dicho antes en este blog y hoy, aprovechando que comienza este muy común pero caluroso fin de semana, me ha entrado la piquiña de decirlas.

Y es que me he puesto a recordar, muy vagamente, cuando era muchacho y me mareaban en la secundaria con ese poco de cosas (algoritmos, triángulo de no sé que miércoles, polinomios, quebrados, raíces cuadradas, ...) mientras con una mitad de gusano de muerto en la barriga y unas míseras gotas de cloaca de lluvia en el medio del corazón (el equivalente humano a un pedazo de pan y un guarapo frío en la barriga) aguantaba las horas de salir corriendo de esa tortura semi-medieval de escuchar esa cáfila de necedades...

¿Qué coño de su muy grandísima madre va a necesitar un pobre cangrejo comemierda como yo escuchar esto, por dios? El cangrejo de cloaca no necesita de números para sobrevivir en un mundo en donde "casi todo lo tiene". Come sin mucha ciencia, duerme sin mucha ciencia, conoce el amor sin mucha ciencia, procrea y tiene a sus pequeños y los cría sin mucha ciencia...

Y, al igual como nació, también se muere sin mucha ciencia.

Pero no. El sistema, ya sea humano o no, te impone que sepas mierda. Mierda, chico: mucha mierda. ¿Y todo para qué? Para agarrate, ya adormecido cual zombie por los mojones que te metieron en la jodida cabeza, y emplearte en un sistema a lo sumo inhumano y cruel: en donde te prometen una mejor vida y te asignan un cuchitril de oficina en donde apenas puedes moverte y te forman peo si te llaman por el celular. Ni siquiera las gónadas (el güevo, en el vulgar lenguaje humano. Niños, no lo digan) te puedes rascar, porque hay como tres o hasta cuatro cámaras que te vigilan. Y un pobre mamaguevo marico triste vigilándote...


Pero chico, es fin de semana y no voy a pasarlo descargando "mi arrechera y ganas de matar gente" con quién sabe cuántos inocentes lectores lean probablemente en un futuro estas líneas.

No...

Hoy, voy a aprovechar la noche en comentarles algo que ameritó algo de plática con un nuevo amigo que conocí recién comenzando este mes, un perro callejero cuyo nombre les diré al final de este post y que, por ser tan cachorro, ¡CHICO, ME CAYÓ MUY BIEN HABLAR CON ÉL!

Sucedió como todo comienzo de mes (este primero de septiembre que pasó), limpiando como siempre mi cueva de la basura que estos malditos pelagüevos humanos siempre dejan (ese día, cayó fin de semana. Lo que explica el poco de botellas de cerveza vacías tapando mi cueva), cuando un perro se detiene a conversar conmigo.

El perro me dijo en su lenguaje (ladrido juguetón) qué pasaba conmigo que estaba tan amargado. Le respondí que estaba ocupado limpiando mi cueva (resulta que blandí mi pinza, cual cangrejo que defiende su morada ante intrusos, cuando el perrito empezó a olisquear con su hocico cerca de mi morada).

......

-"Pero coño, carnal, déjese llevar. La vida es bonita para andar arrecho"

-"Coño, no es que ande arrecho, papa. La vaina es que esta sociedad de ahora no respeta. Mira el poco de mierda que dejaron frente a mi cueva, ve. Botellas de cerveza, bolsitas no sé de qué helado y colillas de cigarrillos. Dime, ¿es justo eso?"
-"Coño, te diré que es verdad. Pero, ¿es que siempre no ha sido así?"
-"¡No! ¡Antes no era así! Antes había respeto. Antes, a la gente mayor se consideraba gente, chico. Las casas de familia eran respetadas y los vecinos te ayudaban. No abusaban como ahora".

Y así estuvimos hablando bastante. Una de las cosas que les dije (y aquí si que debo hacer algo muy raro, como verán) fue un recuento de cómo la sociedad, por lo menos desde antes de la II Guerra Mundial, ha cambiado. Para muestra un botón (Y AQUÍ ES DONDE VIENE LO RARO):

ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL:

No la viví, pero según lo escuché de alguien que lo vivió, la juventud era muy sumisa y obediente. La mucha desconfianza que había por la innovación, el poderío de la Iglesia y la muy, muy escasa comunicación entre continentes y otras culturas hicieron que los jóvenes fueran más cerrados y más obedientes. Era una juventud con principios obligados, con un uniforme ÚNICO en la escuela, con una educación rígida y el severo castigo a quien se opusiese. El temor a que las ideas innovadoras o conceptos ideológicos extraños provocasen otra guerra mundial por parte un trastornado muchacho alemán y de que una vida de gula y mucha confianza destruyeran el mundo financiero y económico otra vez fueron causas suficientes por seguir la clásica regla de un sistema basado en principios casi medievales.

LA POST-GUERRA. LA ERA JAMES DEAN Y LA "REBELDÍA SIN CAUSA":

Terminada la guerra y dada la muy gran baja de población joven a nivel mundial, se hizo necesario un nuevo comienzo. En algunos países se hizo necesario una procreación en masa casi enfermiza y la inmigración de europeos a América se hzo inminete. Acá en Venezuela, eso fue feo: alemanes, españoles, franceses, italianos y hasta los mismos judíos (víctimas potenciales de esa guerra) minaron esta tierra de Bolívar apartir de esa gran migración de entre finales de los cuarenta y comienzos de los cincuenta.

La juventud, fuertemente influenciada por la Edad de Oro del cine de Hollywood, se dejó llevar por un estilo de vida del supuesto "sueño americano". Ustedes saben; esa ideología que propugnaba Eisenhower: un carro en cada cochera y dos pollos en cada cazuela.

Lo que nunca llegó a por llo menos los oídos de los suramericanos es que Dwight se refería a la sociedad e ellos, los gringos. Y el resto del mundo, que simplemente se joda.

Pero no; la juventud suramericana, engañada repito por Hollywood, se creyó que era con ellos. Entonces no faltaron "patiquines" que empezaron a imitar la mentalidad de los jóvenes gringos. Un carro antes que una casa, una vida de dilapidaciones antes que ahorro y lo peor: UN ESPÍRITU LOCO DE REBELDÍA CONTRA LOS PADRES, QUE DE HECHO LES PAGABAN SU "MESADA" Y DORMÍAN EN SU CASA...

LOS SESENTA. ERA HIPPIE Y LA EXPLOSIÓN DE LA IDEOLOGÍA JUVENIL:

Tras el desenfreno de esa juventud tipo "James Dean", llegó una juventud de pelo largo, traje y atuendos con florecitas, un olor a marihuana y una ideología innovadora: un "no a la guerra" (la de Vietnam, por aquel entonces) que luego desembocó en un "festival del amor" y en un aparatoso Festival de Woodstock que terminó en desastre.

Pero a ellos no le pararon bola, no señor. Lo de ellos era su "paz y amor". Paz que olvidaron muy pronto, como ya verán.

Ahora no eran rebeldes. No señor, Ahora eran más que rebeldes: eran desafiantes del sistema y ahora tenían "alternativas ideológicas" en contra del esfuerzo que hicieron sus padres que arriesgaron su vida por librarnos de una posible segunda invasión europea de manos de los alemanes.

¿Donde chico estarán ahorita? ¿Sobre todo los de acá de Venezuela?

LOS SETENTA. EL DESENFRENO SEXUAL Y EL PODER DEL NEOLIBERALISMO:

Culminaba con Woodstock los sesenta, se desintegraban los Beatles y comenzaba una época en donde las grandes compañías, apunta de billete, empezaron a contratar ex-hippies en puestos de trabajo. Abajo melenas, mucha colonia para tapar lo que aún hiede a yerba y cero protesta.

Ahora la juventud hippie, que una década antes protestaban contra el sistema capitalista y armamentista, trabajaban esta vez con ambas cosas. Bueno, debían hacerlo: deben pagar los daños que causaron en Woodstock y además, ¿Como podrían pagar sus nuevas droga legales (codeína, metadona, morfina y tal vez marihuana pero en dosis muy racionadas) si no trabajaban para su otrora enemigo, el sistema que las fabrica?
Pero no todo es pérdida, no señor. También hay ganancia. El desenfreno sexual que trajo consigo la música disco y la poca preocupación de la población adulto-joven en solucionar los problemas ("en un futuro nos ocupamos. Hoy gocemos"), hizo que esta juventud fuera consumista de las noches y preocupantemente promíscuos irresponsables.

Yo, cangrejo que nació en esa época, soy víctima potencial de ello.

LOS OCHENTA. EL ARREPENTIMIENTO Y EL DESHIELO SOCIALISTA-COMUNISTA:

La era de la luz fluorescente y los zapatos plata banda tuvo el mismo castigo por sus actos que la generación anterior. Nuevamente, los poderosos les pasaron facturas y ahora, los que otrora lucían una larga cabellera y les sobraba real en los setentas, ahora eran novatos, calvos y muy preocupados padres en los ochenta. Sin dinero, tuvieron que cargar con una juventud que se enfrentaba aun mundo preocupado por dos cosas feas, muy feas: un posible conflicto nuclear mundial y, por otro lado, la aparición del SIDA como principal causa de muerte a futuro y crónica desconfianza y alejamiento de los homosexuales en aquel duro presente.

Pero la juventud, ni pendiente. La juventud "chévere" de los ochenta prácticamente pudo pasar por debajo de la mesa de las preocupaciones de sus padres. Pensaban que, por el mucho esfuerzo de sus padres, ellos heredarían un mundo mejor, ¡CRASO ERROR! El mundo, como verán luego empeoró en relación a aquellos años. Pero p'alante, como dicen: aún así, disfrutaron de una época de VHS's, de la televisión por cable y una educación de calidad (un lujo las tres cosas, para aquellos tiempos).

LOS NOVENTAS. LOS PIERCING Y LA PRIMERA ERA INTERNET:

Esta juventud, literalmente, fue más enfermiza que las dos anteriores.

Era la juventud del destape de la internet, la juventud que se empezó a colocar piercing como moda (sin olvidar los pantalones rasgados y el pelo pintado). Hubo otra juventud, la de los barrios, que a diferencia de la "sifri" que ya existía desde los sesenta, empezó a emerger como un protagonista más. Bien como amenaza social o bien como una forma de subsistencia. Empieza a aparecer la figura del malandro de Petare o de Cotiza, que no le importaba pegarte unos cuantos tiros por quitarte el rolex, la cadenita o los zapatos ¿Se acuerdan? Allí nos dimos cuenta que la juventud, sumado a una economía en Suramérica cada vez más gastada, la habíamos perdido para siempre de nuestro control...

EL NUEVO MILENIO. AL DIABLO LOS PRINCIPIOS, VIVA EL REGGAETON:

El nuevo milenio nos sorpendió con una ideolo´gia tal vez hasta peor que las tres décadas anteriores. En efecto, durante toda la década de los 2000's vimos cómo se incrementó el uso del sexo como mercancia (heredado de los 70's), el consumismo y la despreocupación por el bienestar social (los 80's) y la violencia y el pillaje como manera de subsistencia (los 90's). Sumado ahora a una nueva problemática; la aparición de nuevas enfermedades o la reaparición de otras que ya se habían erradicado; y por si fuera poco, el cinismo social de retomar viejas mañas como el neonazismo y el fascismo en Europa.

Esta juventud del 2000 fue la misma juventud que se hicieron padres en algo quellaman "sexo grupal" u orgía o bacanal, como lo quieran llamar; y se convirtieron en flamantes padres de un tripocho que quién sabe si, con esta sociedad moderna descontrolada, llegará a los 40 años.

¡Gracias reggaeton, por hacer lo que no pudieron hacer ni la lambada, ni el disco ni el rock n'roll: destruir lo que quedaba de moralidad en la juventud!

En fin; hable con este perro casi hasta la hora de dormir. Luego, me "ayudó" a sacar aunque sea dos botellas de la cloaca y, moviendo su colita, me dijo:

-"Bueno, nos vemos, Cangrejo. Cuídate mucho por allí".

Y yo, blandiendo mi pinza (de lado esta vez), le dije:

-"HASTA LUEGO, TIBER 2"

A LA MEMORIA DE MI PERRO TIBER 2
GRACIAS POR DANOS AUNQUE SEA CASI TRES MESES DE FELICIDAD
(23-06-2012 / 06-09-2012)

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